Tal vez la luna se burle de nosotros por esperar su regreso
Y tan ahí
Tan cerca y tan casi solo en una habitación
Postrado en esa silla
Tan deshumanizado como si de vida careciera
Podía sentir que
Aunque pudiera leer mentes, no leería nada más que vacío
Un vacío del cual yo hacía parte
Un vacío el cual quería llenar
Un vacío que tal vez, solo tal vez, yo pude haber provocado
Y el suelo lloraba mis lágrimas
No tenía nada que dedicarle ya
Al día de hoy
Le dedico mi silencio
Le dedico el humo de los cigarrillos que él me hizo dejar
Le dedico el sol que quema mis ojos en las medias tardes
Le dedico el café amargo que soporta el insomnio de su ausencia
Le dedico mi boca muda
Pero mis manos desesperadas escupiendo palabras
Le dedico el mar en el que me fui en sus recuerdos
Le dedico mi vida, porque no fue lo suficientemente importante para provocar mi muerte
Le dedico la metamorfosis de las mariposas
Le dedico mi vuelo al paraíso
Porque él fue el éxtasis de mi conciencia perdida en su mirada
Le dedico las estrellas que miro en busca de su regreso
Le dedico la sombra de su caminar al costado de mi oído
Le dedico el viento
Le dedico el sol
Le dedico el alma de las palabras recitadas
Le dedico la noche llena de esperanza
Jamás me dejará sola
Y después vuelvo a ese lugar
Postrado en la silla de la habitación
Tan muerto e inhumano
Le dedico mi vida
Porque él ahora solo inspira muerte.