Áreas Académicas Blog
El papel del Estado en la masacre de las bananeras – María José Garzón Toledo 8°A

La masacre de las bananeras es un tema usualmente ignorado o echado de menos en la
educación básica colombiana. Sin embargo, en este artículo se le dará la importancia que se
merece en la historia de nuestro país.
Esta ocurrió en el municipio de Ciénaga, Magdalena. En la cual unos trabajadores de la
multinacional estadounidense “United Fruit Company” se organizaron en la huelga más
grande de la historia de Colombia gracias a su sindicato, duro un mes para exigir derechos
laborales dignos. Ante este hecho, el propio ejército colombiano acribilló a numerosos
obreros e hirió a muchos más para suprimir las protestas.
Hay que tener en cuenta que el negocio de exportación de bananos era muy beneficioso
económicamente. Es justamente por esto que las consecuencias económicas fueron
enormes. Por el lado de los trabajadores, la mayoría fueron despedidos o renunciaron por
miedo a una segunda masacre, aumentando aún más la pobreza y desigualdad en el caribe
colombiano. Por otro lado, la masacre provocó que la exportación de bananos disminuyera,
haciendo que el país le llegara menos divisas y afectando así a la economía nacional.
Es esto lo que movió al gobierno a acabar con la huelga. Abriendo así una herida en la
psique de la población de desconfianza en el estado que sigue vigente hasta el día de hoy, ya
que hechos como los falsos positivos son un recordatorio constante que en cualquier
momento aquellos que deberían proteger a la población pueden volcar sus armas hacía ella.
A diferencia de lo que uno podría llegar a creer, esta represión hizo que los movimientos
obreros y de izquierda se hicieran más fuertes en el país. Surgiendo así más sindicatos y
más iniciativas políticas que se interesaban en los derechos de los trabajadores. Esto
también provocó que el colombiano promedio se interese más en la política y en sus
derechos, creando así más conciencia política. Por último, este hecho fue usado décadas más
tardes para motivar reformas laborales y sociales.
Al final, a causa de la represión las ideas de los trabajadores cobraron más fuerza. Por ende,
se puede concluir que la represión de movimientos sociales nunca es la respuesta. Mucho
menos mediante la violencia del gobierno hacia la población civil. Al final, la violencia no es
aquello que perdura, sino son las ideas y los motivos tras esta, haciendo que la mejor
manera de solucionar un conflicto sea el dialogo.