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COSTUMBRES DE LOS CRIOLLLOS – Valeria Rodríguez 7°

A mediados del siglo XVIII los criollos de origen español controlaban gran parte del comercio y la agricultura, además de la minería y las arrerias. Eran dueños de grandes haciendas y se les consideraban con derechos, sin embargo no podían ser virreyes o reyes  ni tener cargos altos ya que estos puestos se les designaban a los españoles nacidos en la península ibérica.

A  diferencia del indígena el criollo era en el imperio español, un habitante que había nacido en América pero que sus padres eran de origen Europeo. Su identidad se iba fortaleciendo debido a que  los relegaban para cargos muy importantes en el imperio. En este siglo empezaron a haber grandes enfrentamientos entre criollos y españoles debido a que se peleaban por saber quién de los dos tenían más poder político en las colonias españolas.

Este sustento original del ser criollo entró en crisis cuando la corona atacó el fundamento de su posición económica y social (las encomiendas) e instaló en el virreinato una burocracia de funcionarios españoles que excluyó a los criollos de los puestos directivos.

A fines del siglo XVI el resentimiento criollo por el continuo deterioro de su posición social se expresó en coplas y refranes populares, y en una animosidad acerba contra los gachupines, los españoles que venían a hacer la América, permanecían unos cuantos años en ella y regresaban a España enriquecidos. Sin embargo los criollos siempre se caracterizaban por sus culturas  tan peculiares e interesantes.

Algunas de las costumbres de aquella época por ejemplo “era reunirse por las tardes en el patio de las casas a tomar mate “de este modo podían descansar y pasaban una linda y tranquila tarde charlando. Además “se servían por ejemplo mate amargo” o para los hombres, llamado cimarrón el cual estaba preparado en una calabaza y para las damas se servía mate dulce ya que se le echaba azúcar quemado.

Otra costumbre en esa época era que la gente del interior del país compraban todo lo que necesitaban para la casa en los comercios que se encontraban alrededor de la plaza mayor, también de las afueras de la ciudad la gente se encontraba en el campo para comprar sus provisiones o para descansar y pasar un buen rato con sus familias jugando a las cartas y bebiendo unos ricos mates.

También en estos lugares se podía comprar alimentos, ropas, tejidos, y productos hechos en la colonia. Era posible conseguir objetos europeos comprados de contrabando. En la colonia desde muy temprano “se podía escuchar a los vendedores ambulantes que recorrían la ciudad ofreciendo todos sus productos y mercancías”.

Finalmente, las comidas de esa época no eran tan diferentes a las actuales, allá en las colonias comían “guisos, arroz con leche, albóndigas, estofado y el zapallo relleno”. Además en su vestimenta las damas usaban vestidos largos y los sastres eran escasos y todavía en el interior no existían.

Los medios en que las cartas viajaban eran muy lento ya que en esa época no existían épocas no existían aviones ni automóviles, solo podían irse de un lado a otro por medio de barcos o eran llevadas por el cartero. Podemos inferir que estas actividades eran bastantes similares a las de hoy en día además de la política y la sociedad cultural.